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sábado, 7 de enero de 2017

EL ENVILECIMIENTO DE LA MONEDA, UNA PRÁCTICA DEL SIGLO XII, UN REFLEJO EN NUESTROS DÍAS

UN REFLEJO DEL PASADO

Hoy traigo una pequeña reseña histórica, muy a colación de los avatares que sufrimos en esta incólume y ecuménica crisis financiera. Cuanto más mira uno hacia atrás, más cristalino puede ver el futuro. Corría el año 1135, sobre las llanuras del Reino de Castilla y León, se convocaba una curia, predecesora de las cortes, de las que derivaron más largamente en el tiempo las monarquías de occidente que hoy disfrutamos, como manifestación de la participación colectiva en las decisiones de poder. ¿Para qué se juntaba el personal en la corte de alguno de estos reyes primigenios, en cuyos reinos mandaban más las trabas internas, los desaguisados y los ricoshombres que el propio rey en persona?, la respuesta es sencilla: ir poniendo un poco de orden.

Años después, auspiciados por el rey Alfonso VIII de Castilla, por unas ciudades en crecimiento de población e importancia y por un cierto embrión de burguesía, se intuyen eventos asamblearios en Nájera (Nájera, La Rioja), donde se llevan discusiones varias, decisiones críticas, como elección de reina consorte, nombramientos de caballeros, afrentas, tributos y varios. En definitiva, los problemas del reino no pueden ser caprichosamente despachados por el rey sin algún tipo de consenson con las "fuerzas vivas" del reino.

NO SERÁ SUFICIENTE

La sucesión de guerras internas entre reinos cristianos y contra los infieles agarenos, mermaban las arcas reales en las interminables campañas y razzias, que no daban a colectar botines suficientes del enemigo, al estar todos sumidos en un contexto de empobrecimiento generalizado. Los reyes, desposeídos de riqueza, que manaba a duras penas de unas ciudades incipientes y de una sociedad agraria recreada en crisis recurrentes, no tenían gabelas con que alzar el peculio real a gastar en caballos, tejidos, fundición de aceros, cosido de jubones e intendencia de multitudes.

NACEN LOS BANCOS CENTRALES

Los reyes, se erigieron en los primeros banqueros centrales, cuando no disponían de capital suficiente, lo fabricaban. Ahora bien, el oro y la plata no son bienes abundantes, antes son metales nobles, escasos, empleados desde tiempos ancestrales como equivalencia de riqueza e intercambiables como tal. Acuñados en forma maravedíes y vellones, recorrían nuestras praderas y caminos pasando de mano en mano a cambio de servicios y mercancías, forjados en aleaciones preciosas que aseguraban un valor intrínseco en la propia figura de la moneda intercambiada.


Maravedí de oro acuñado durante el reinado de Alfonso VIII de Castilla en Toledo. Fechado en el año 1229 de la Era Hispánica (= 1191 de la era común)

SALTÁNDOSE LAS REGLAS

El rey recurría entonces a un ardite clásico: fabricar más moneda con menor contenido de metal precioso, pero acuñada con el mismo precio. Este fenómeno, se conoce como “quiebra de moneda”. Naturalmente, la consecuencia primera era que se bañaban los campos con dinero barato, depreciado, pero abundante. Un engañabobos que daba ciertos bríos a la hacienda real, a base de desbaratar el valor del dinero en circulación.

LA ESPAÑA DEL SIGLO XIII LEIDA EN IMAGENES
(Gonzalo Menéndez-Pidal)

INFLACIÓN

El fenómeno llegaba a las ciudades, donde los pequeños burgueses veían como el valor de sus bienes y ahorros monetarios se venía abajo cada vez que desde la casa real empantanaban al reino con moneda naif, mientras los protobanqueros reales, se presentaban en sus poblaciones, a comprar mulos, caballerías, piensos, equipos y alimentos con mucho dinero y poca riqueza de soporte. El fenómeno de la inflación medieval hacía su aparición, llamando a las puertas de los señores feudales.

LLEGAN LAS CORTES GENERALES

La situación se torcía una vez más y, aprovechando que el Órbigo pasa por Benavente, hétenos que se convocan cortes generales (curia plena) en 1202, en la susodicha localidad, por el ilustre Alfonso IX de León (que no era no era hijo sino primo de aquel Alfonso VIII de Castilla). Si bien las primeras cortes democráticas (entendiendo como tales aquellas en las que participa el pueblo llano, a través de sus representantes: alcaides, procuradores, cófrades) danse a conocer en 1188, a solicitud de este mismo rey, son las de 1202 en las que se tratan asuntos de mayor calado y afectando a la globalidad del reino. Una de las cuestiones mollares era regular ese problemilla de la “quiebra” de la moneda, los curritos del reino estaban hartos de los devaneos monetarios del señor de los señores, y había que refrenar tal actitud, ponerle coto, al menos.


San Isidoro de León. Fachada meridional. Sede de las primeras Cortes Generales celebradas en España (Año 1188)

PAGAREMOS MÁS IMPUESTOS SI ES NECESARIO... PERO NO TOQUÉIS LA MONEDA

La sabiduría de antaño se impuso, el diálogo en las cortes probablemente más representativas que ha conocido la Península Ibérica también. En una de las resoluciones documentadas, se estableció la Moneda Forera, clase de tributo a pagar, en régimen de fuero (forera) al rey, a razón de 1 maravedí por año y persona (nobles y clérigos se terminaron zafando de tan pesada carga-no sé si nos suena eso también-). A cambio, el rey se obligaba, durante 7 años, a no alterar el precio de la moneda, o lo que es lo mismo, a fabricar moneda alterando la aleación que la compone, o lo que es lo mismo, a no hacerse trampas al solitario.

TODOS PECHAN POR IGUAL

Mención aparte merece el detallazo con tintes de socialdemocracia de esta sociedad rural ultracristiana y belicista: la moneda forera, se pagaba por cabeza, tanto vecinos pobres como ricos; sin embargo para su cobro no podía echarse mano de la cama, ropa o armas del contribuyente.

Moraleja: Rentas y equilibrio presupuestario, contra el empleo de la liquidez de manera indiscriminada, como forma de afrontar las crisis.

¿MITO O REALIDAD?

Actores principales, a la izquierda, en las postrimerías de siglo XII, a la derecha, en los albores del siglo XXI.
Actores en 1202 - Actores en 2015
SIGLO XII SIGLO XXI
Rey díscolo Mario Draghi (BCE), Helen Jensen (Ferderal Reserve)... que mandan más que un rey
Curia Plena Congreso de los atribulados, incluyendo el arcoíris parlamentario; recientemente remplazados por la Troika a todos los efectos monetarios, recaudatorios y cognitivos.
Nobleza y clero Alguna aristocracia remanente, desde Medina-Sidonia a Mallorca-Burgos. Concordatos varios. Grandes fortunas evasoras de impuestos vía Sicavs, Paraísos fiscales y “tax rulings”. IBEX 35 en general.
Burguesía, pobres y ricos pagadores de impuestos Los pringados de los ciudadanos, que ahora, al contrario que antaño, ahora sí tienen que echarse mano de la cama, ropa o armas para pagar sus impuestos.

Corolario: Papa INOCENCIO IV dixit, anno 1273: “Si Rey quiere alterar moneda “non possit sine consenso populi”…  Algo ha cambiado durante los últimos ocho siglos.

domingo, 31 de enero de 2016

El día que el Reino de Aragón perdió el Mediodía francés

Imaginaos un rey arrogante, chulesco y mujeriego, más de buen corazón, al frente del reino de Aragón, en los albures del siglo XIII. Imaginaos un valiente rey de Aragón que viene de combatir en una de las más grandes batallas de la historia, con resultado de victoria, en las Navas de Tolosa (Santa Elena, Andalucía). Imaginaos un crápula mujeriego que tuvo que ser engañado y citado a oscuras en sus aposentos, bajo la falsa promesa de encontrarse con una de sus amantes, para poder concebir descendencia de linaje, pues se acostaba con todas las mujeres que le rodeaban, salvo con la suya propia. Imaginaos un rey que acumulaba un poder de superpotencia en aquel tiempo, aglutinando el extendido reino de Aragón, el condado de Barcelona, rendido Vasallaje por el Mediodía Francés y sus más notables condados y vizcondados; que copaba el Mediterráneo con una escuadra unificada y sin par de barcos, entre carracas y naos (como las que llevó Cristobal Colón a las Américas). Imaginaos a un rey, sin embargo, apodado “el Católico”, por méritos propios, pues había rendido pleitesía al mismo Papa Inocencio III, uno de los más perspicaces, determinados y desaprensivos líderes de aquella época, al punto de ser coronado por el sumo pontífice en persona.

Pedro II de Aragón
Pedro II de Aragón

Y en medio de este poder mayestático, de esta soltura y desvergüenza díscola y contradictoria, de esta potencia sin par que es el reino de Aragón y sus aledaños, que va y se extiende el movimiento cátaro: una concepción agnóstica, filosófica, cuasi budista, más pacífica, al fin y al cabo, al abrigo de estos condados y vizcondados ilustrados de Occitania, lugar para la cultura y los estudios, como queda reflejado en los focos de Narbona, Montpellier, Tolosa, Albi o Carcasonne. Un germen de humanismo y renacimiento en el corazón de una Europa descompuesta y aguerrida, que cursa ya la cuarta cruzada, alocado empellón por arrebatar los territorios sagrados a los selyúcidas otomanos y a los árabes del emirato de Damasco. Los papas han arrojado a reyes, caballeros nobles, a ladrones, a asesinos, a ermitaños locos e incluso a niños contra los muros de Jerusalén, con penosos resultados. Ahora, miran adentro, al corazón de Europa, donde no se puede consentir que nuevas y refrescantes ideas desmonten la urdimbre de poder que teje el papado desde los inicios de la Reforma Gregoriana, desde hace casi doscientos años. Un largo y elaborado trabajo que no puede ser desbaratado ahora por estos agnósticos ascetas de savia fresca y Teología de la Liberación provenientes del Sureste Occitano: los malditos Cátaros. La tensión sube y Pedro II de Aragón y Conde de Barcelona se ofrece a mediar, protagonizando unas negociaciones que pueden convertir al de Aragón en el primer gran estadista de la historia y proclamador de un reino, antes imperio, que cambiaría la historia para siempre.

Y como siempre ha pasado, fanáticos hay para todos los gustos, y un zumbado asesina por su cuenta y riesgo al legado papal enviado para las negociaciones en Saint-Gilles (1208). El papa Inocencio III entra en cólera, encuentra su “casus belli”, designa a un genocida, sádico asesino y noble anglo-francés de baja estopa y muy mala leche llamado Simón de Montfort, en lugar de su líder natural en aquella región: Pedro II de Aragón. Tal vez, nuestro querido crápula, tiene su corazoncito, después de todo, como para ponerse a acuchillar a sus propios vasallos solo porque así se lo dicte la Cruzada, impetrada desde Roma, con la sola intención de masacrar a hombres, mujeres y niños hasta que los remanentes juren fidelidad eterna a la Iglesia Apostólica. Se suceden varios embates, escabechinas históricas, como la de Bèziers (1209) en la que el sádico señor de Montfort, al ser preguntado por sus hombres, sobre cómo distinguir entre cristianos y cátaros, los cuales, estos últimos, debían ser ejecutados en su totalidad, respondió: "…matadlos a todos sin excepción, que Dios elegirá a los suyos...”

Simon de Montfort
Simón de Montfort
Y aquí interviene nuestro héroe Aragonés, fiel a sus principios, hasta el final. Toma parte por los suyos, a pesar de su predicado vasallaje al Papa de Roma, y decide ponerse al frente de los Cátaros. Ojo, lo tenían hecho. Era un grupo de mercenarios de la diminuta Isla de Francia, con el apoyo moral de Roma, contra el reino Aragón, sumado a los poderes fácticos de Occitania. No había salida para el sádico Simón de Montfort y los suyos.

Se citaron en Muret, algo más de un año después de la gloriosa y decisiva victoria de las Navas de Tolosa. ¿Quién iba a poder vencerles allí?. Pues bien, el destino nos jugó una mala pasada. Se barajan diferentes versiones, entre ellas, asesinos infiltrados para matar, a la desesperada, al líder de los Occitanos. La más popular y no desacreditada, que nuestro querido crápula se pilló una tajada espectacular en una noche loca, la previa a la batalla, con resultados de resaca notable y pérdida temporal de las facultades necesarias para el mando de las tropas. Y como rezaba aquel mítico anuncio de neumáticos: “la potencia sin control, no sirve de nada”. La torpe estrategia del rey Aragonés lo puso a los pies de los caballos, literalmente, cuando se metió en el centro de sus tropas, cercano a la refriega, asomando el cráneo por encima de todos los congregados, poniendo una diana en su espalda. El enemigo no dudó en arrojarse en pos del líder de los pro-Cátaros, el cual, rodeado de adláteres, no pudo escapar de las lluvias de flechas ni de la carga de sus lanceros. Debió caer ensartado por varios sitios y con un dolor de cabeza terrible, acabando con el período más álgido y glorioso de los anales aragoneses, cerrando las puertas del imperio, restringido al sur de los pirineos; de paso, retrasó casi cuatrocientos años el Renacimiento, sumiendo en la oscuridad de la edad media a aquella vieja Europa.

The Battle of Muret:
illustration from the Grandes Chroniques de France
Nunca una borrachera estuvo tan cerca de cambiar la historia del mundo.

Buenas noches y buena suerte.